Una infinidad de calles interminables se tragan el taxi. Es de noche y acabo de aterrizar en la megalópolis más grande del mundo. Presiento uno de los retos más difíciles de mi carrera. Pero no temo, porque tengo esperanza y valentía. Sé que piso el país más fuerte del continente y uno de los países más antiguos del mundo. El futuro de América depende de lo que acá suceda en los próximos veinte años, porque es el centro espiritual del continente y la frontera.
Mesa de debate: ¿Después del 92, qué? El considerable peso simbólico del 92 ha propiciado un sinfín de debates perdidos en la abstracción, en el bosque de las ideas, sin el más mínimo afán de tocar de pies en el suelo. Pero, por debajo de la discusión meramente intelectual, la insatisfactoria situación de las relaciones entre España y América Latina exige otro tipo de diálogo: directo, pragmático y en ocasiones, por qué no, incómodo. Además, América Latina está levantando cabeza y va a ser en los próximos años la sorpresa del mundo.