María Arnal y Marcel Bagés ya están en los aposentos del universo. Crónica de un pre-concierto

María Arnal y Marcel Bagés ya están en los aposentos del universo. Crónica de un pre-concierto

Blog POR Marta Bassols

25 de abril de 2017,  
20.15, hora loca.
Hoy,  es la presentación en el Apolo, Barcelona (en Casa, PobleSec) de 45 Cerebros y un Corazón, el disco de Maria Arnal y Marcel Bagés.

Hoy, hace 43 años que estalló la revolución de los claveles, una revolución cuyo golpe se hizo a canciones y a flores y a gritos de mujeres.
(Mira María, yo aquí veo sincronía.)

Hoy, como redacto desde el futuro, sé que antes o después  (des-memoria) de que suene Canción Total, de Héctor Arnau,  este poeta gritará algo así como “o poder na rúa”  o “insurreição popular” o “ renova agora na noite, olhos fechados,” o algo así, (que yo no sé) desde el público, y que esto (su grito) generará un tarareo entre la grada de la “Grandola Vila Morena”, o algo así (que yo no sé).

Hoy, es el primer concierto, del primer disco (hasta ahora tenían dos EPs, muy preciosísimos ambos; Verbena y Remescles, Acoples i Melismes) de la pareja de artistas, y está todo vendido (desde hace días) y hay prensa acreditada por encima de las posibilidades del aforo, y no cabe ni la cosa més blanca i fina, ni ná.

Este soldout de plomo deja fuera a muchos amigos y a mucha familia, claro, y entre ellos al mío del alma Ion (De Sosa), director de algunas de las mejores películas nacionales, pero también recién retornado de Berlín, actual habitante de mi casa, compañero de recetas, pelis, alegrías y jaranas, canguro de Margot  (mi hija) y dueño por antigüedad y méritos de varias hectáreas de mi corazón. Pero como María también está tan dentro del alma mía, y yo estaba invitada a la cosa en casa desde que existe el mundo, o desde que existe el nuestro, pues se nos ocurre hablando a ambas (más a ella) que a lo mejor puedo pasar a la prueba de sonido, y hacer esto que estoy haciendo ahora (a las 20.15, hora loca) y darle mi ticket a Ion.

Esta idea, que emocionalmente, (humanamente) es muy buena, logísticamente es mucho más complicada, y tras un blablablá muy largo de arreglos con la niña (que también viene al bolo), me cuelo en el Apolo como parte de mi propia familia. El seguridad, de hecho, me deja pasar sin acreditarme ni explicarle nada cuando llamo a Marc Sempere (motor de este proyecto María-Marcel, y no sólo porque fue quien les presentó), y compruebo que el tono de voz con que uno llama a un amigo implicado en una prueba de sonido es tan eficiente para entrar al otro lado como un análisis de sangre a un beliceño para entrar en Canadá. El caso es que entro. Y descubro la pista de baile llena de sillas (nunca había visto el Apolo así) y justo están probando el hit Tú que vienes a rondarme, y María para de cantar para gritarme “Marta Bassooools” y me presenta a David (Soler), que estaba, sorprendentemente (para mí), encima del escenario con una guitarra, pese a ser su productor musical,  y que, como escribo desde el futuro, sé que luego les haría un poco más crocantis (si cabe) con su “pedal Steel”. Tras los saludos (me enseña los zapatos, le digo que se pinte las uñas, me dice que no le importa nada,  veo que Marcel se ha afeitado y tiene cara, y además una guapa), me siento y ellos retoman su prueba, que por lo que veo está más que controlada, y yo saco esta libreta (en el presente; el paso a Word es el futuro) porque había pensado en decir en la puerta que yo tenía que entrar antes y con ellos para escribir, pero como al final no tuve que decirlo, pues me pongo a hacerlo, y llego hasta aquí (metacrónica), pero de repente la guitarra de Marcel se pone muy psicodélica, envolvente, volcánica y excelente. Y María grita con su voz cósmica, atávica, antigua y sin fin, y mi mano se paraliza, mi mente se paraliza y ya no puedo escribir.

Así es como descubro una nueva manera de llegar al presente, hasta ahora tenía dos infalibles, a saber: 1. el frío de a partir de cinco grados negativos (a -8º no importa si te explotan, si te llega para el alquiler, si tu novia te ama, o si te han salido en el tarot la luna, la torre y la muerte seguidas, porque sólo piensas qué puto frío. Quéputofrío. QUEPUTOFRIO)¨, y 2. hacer el amor (a veces hasta follar), pero resulta que acabo de sentir que la voz de María Arnal en combinación con la guitarra de Marcel Bagés sería mi fórmula tres.

Me entrego.

A veces logro pensar un poco (como cuando en pleno mojete te vas por gustito a la silla o contra la pared) sólo para recrearme en sus bondades: qué voz tan interestelar que tiene María, joder, qué pequeño su cuerpo, y qué grande lo que abarca. Qué fácil parece lo que está haciendo y sin embargo qué único. Qué guitarreo más acorde a todas sus cualidades. Qué deditos. Deditos tenemos todos, lo sé, pero qué bien se ha portado dios con esos diez de Marcel. Y todo cosas así.

Y luego (al cabo) empieza el concierto. En el público está todo el mundo. No parece que pueda faltar nadie. Pero hay gente que se ha quedado fuera. Así es. María sale conmovedoramente nerviosa (si le hubieran contado hace dos años que estaría tocando en ese escenario, no sé si se lo habría podido creer), pero su voz es más poderosa que ella. Marcel le (nos) construye un universo, y entre los dos, que dan todo lo que tienen de esa manera tan honesta como ellos hacen, nos ponen a llorar a todas y a viajar por todo su viaje, desde las grabaciones de campo, a los poemas de Estellés, pasando por milicianas con rifle que, como ellos, usan sus armas para hacer el bien. María narra todas las cosas como una nota a pie de página de sus canciones, imagino que eso la alivia, y la acerca a nosotras, pero no sé si ella sabe que si no explicara nada, con esa voz suya, cualquier cosa del mundo se podría entender. Nos pone a cantar.
A sala llena, EL HITAZO  vendrá en los bises.

Y aún sigo bailando de pie.


Fotos de Cesc Maymó

Más en el Blog

Los tiempos sí cambiaron

Los tiempos sí cambiaron

Blog POR Pepe Ribas. Mayo de 2021.

Por fin una exposición del underground y de la contracultura de los años 70 en Catalunya. Fueron unos años de creatividad desbordante, sin cánones impuestos, vividos al margen de prebendas, partidos e instituciones. Las incoherencias del régimen franquista en su decadencia, la persecución centrada en los partidos políticos marxistas e independentistas, y la distancia geográfica que nos alejaba del centro neurálgico del poder, posibilitaron unas grietas por las que se coló una parte de la juventud inquieta y conectada con las corrientes contraculturales que llegaban de fuera.

Rosal en Taita

Rosal en Taita

Blog POR Antonio Otero García-Tornel

Jaime Rosal era un tipo raro. Traducía a los franceses de la Ilustración (una gauche divine más bien olvidada), decía lo que pensaba y fumaba en pipa con delectación.

Underground: Barcelona contraataca

Underground: Barcelona contraataca

Blog POR Miquel Molina

El Palau Robert prepara una exposición que reivindica la contracultura de los setenta.