Khaled Helioui: Nunca ha habido tantas oportunidades para el cambio.

Khaled Helioui: Nunca ha habido tantas oportunidades para el cambio.

Blog POR Aurora Vélez

Aurora Vélez, antigua colaboradora de la segunda etapa de Ajoblanco, nos manda esta entrevista que ha realizado a Khaled Helioui.

Khaled Helioui es puntual, certero, políglota y viajero. Su nombre quizás no les diga nada, porque le va la acción y no los galones, y sin embargo nuestras vidas están cambiando y en parte es gracias a él.  Es uno de los impulsores de la economía colaborativa, inversor ángel en empresas como Uber, Deliveroo, Hello y Student.com.

Además, este franco-tunecino, residente en Alemania dirige a sus 33 años Bigpoint, una empresa de videojuegos gratuitos utilizados por más de 300 millones de usuarios en 200 países. Su pasión por el empresariado social y por un mundo más justo le ha valido una mención de la ONU. Hablamos de innovación, de educación, de responsabilidad social y del peligro del populismo, primero en Madrid, y después por Skype, entre Lyon y Hamburgo.

Entrevista

Nos vimos primero en febrero en Madrid. Helioui presentaba una ponencia sobre el empresariado social en WISE, una conferencia internacional sobre la educación. Nos citamos por Twitter para esta entrevista que tuvo lugar por videoconferencia, unas semanas antes de las elecciones presidenciales francesas.

Usted ha respaldado a una decena de emprendedores que aportan soluciones a problemas sociales. ¿Por qué? ¿Qué es lo que tendría que cambiar en nuestro mundo? Guau! Qué debería cambiar en nuestro mundo! Hay muchas cosas que tendrían que cambiar. En fin, no me considero una persona pesimista, no creo que sea el fin del mundo o que las cosas se desintegren por todos lados.  Pasan cosas preciosas. Pero hoy en día ¡la ineficiencia es tal! No hay un acceso equitativo para el conjunto de la población, todavía hay un tratamiento de las minorías que a mi juicio no es el que debería ser, hay varias formas de mejorar la calidad y las condiciones de vida de la gente de forma significativa. La razón por la que yo comencé a invertir en “start-up” no fue, sin embargo, tan  racional.  Me topé con emprendedores, y con personas que tenían una visión del mundo diferente. Veían el mundo de otra manera, tenían su propia opinión de cómo funciona. Por otro lado, esos empresarios habían conseguido identificar algo que a su juicio funcionaba mal o no era eficaz (…)
A menudo la gente es escéptica o cínica sobre el concepto de : progreso.  Muchos piensan que las cosas eran mejor antes. Yo no formo parte de ese grupo. Pienso que la calidad de vida ha mejorado para la mayor parte de nosotros, pero no para todos y queda mucho camino por delante si queremos que todo el mundo tenga acceso a la educación, a la sanidad. Hay que mejorar la salud de la gente a nivel general, tener acceso a alimentos de mejor calidad, movernos con libertad, son esos los temas que me convencen para invertir, por ejemplo en “Start up”.

Hablando de educación, he visto que realizó una parte de sus estudios en una  Universidad danesa Sí, fue un intercambio.

Me ha llamado la atención que el lema de esa facultad fuera “linking life and learning” (Se ríe) Si!

¿Cómo le ha influido ese “leit motif”: “uniendo la vida y el aprendizaje”? Vaya, pues francamente, la experiencia en Dinamarca fue interesante para mí. Yo había estudiado en una escuela de ingenieros de París, en Evry. Crecí en París. Pasé allí 18 años y me parecía que el ambiente no era lo suficientemente internacional, empecé a tener ganas de rodearme de gente que viniera de todos lados y fue eso lo que me intrigaba y lo que me interesó de la Universidad de Aalborg. Integré el cursus de Management, un programa especial en el que participaban estudiantes de todo el mundo. Trabajábamos sobre problemas concretos en colaboración con las empresas, eran problemas reales a los que se enfrentaban. En nuestro equipo había alemanes, estadounidenses, una china, un indio… Formábamos grupos muy diversos. Fue una experiencia interesante, ahora bien, personalmente las experiencias profesionales han tenido más impacto para mí.

¿Ha habido algo en su vida profesional o personal que le haya llevado a impulsar a los empresarios que militante por el cambio social? Pienso que ha sido un conjunto de hechos. No creo que haya habido un detonante o un acontecimiento especial. Creo que ese aspecto “social” viene más bien de mi “background”. Nací en Túnez, pero mi familia era muy dispar. Mi abuela venía de Rusia. Nació en Rusia a principios del siglo XX, pero tuvo que huir de su país muy pronto, con la “Revolución de octubre”. Su familia pertenecía al ejército del Zar, así que el ejército rojo les persiguió. Huyó a través de Rumanía y se refugió en Turquía. Después pudo coger un barco y llegó a Francia y (…) comenzó a estudiar medicina. Allí encontró a mi abuelo que era tunecino y estaba realizando un intercambio de estudios en París. Se enamoraron y tuvieron un hijo.
La historia de mi abuela ha tenido un impacto muy importante en mi vida. Yo vengo de una familia que no tenía problemas pero tampoco era rica. Llegamos a París cuando yo tenía cinco años. Mi padre tuvo una oportunidad profesional allí y nos mudamos. Es verdad que al principio, no fue fácil, París. A mi hermano y a mi no supusieron en una clase para niños con problemas. Lo que ocurrió es que la directora de aquella escuela pensó que como veníamos de Túnez no tendríamos la misma capacidad que los niños franceses así que nos puso en una clase para alumnos rezagados. Mis padres tuvieron que trasladarse a otro barrio un poco más acomodado para que pudiéramos cambiar de escuela. Darnos las mismas oportunidades que a los demás les supuso un sacrificio financiero (…) Yo tenía cinco años y no  entendía nada. Pero he tenido varias experiencias de este tipo que han tenido un impacto, que me han llevado a considerar, que perseguir el dinero o la riqueza no es lo importante. Creo que en parte se debe a la educación que tuve. Mis padres nunca han ido detrás del dinero, han mostrado siempre en su trabajo y en su vida una ética muy marcada, eso y mis lecturas han sido mis principales influencias. Hay libros que han tenido un impacto primordial en mi vida. Primero Camus. Leer:  “El extranjero”, “El mito de Sísifo”,  “Los justos”, “El hombre rebelde” o “La caída” no son lecturas anodinas, son lecturas “en mármol”, sólidas. De ahí que esa importancia o esa responsabilidad de no quedarse pasivo surgiera en mi muy temprano y se ha afianzado con el tiempo. Estaba en el instituto cuando comencé a leer a Camus. No sabía de que manera iba a influirme pero después ya sea a nivel profesional o asociativo, se ha confirmado en las inversiones que he ido realizando. Evidentemente las inversiones tienen que tener sentido a nivel financiero pero para mí el impacto social de las mismas es tan importante o más.

Por curiosidad: ¿qué es lo que lee en estos momentos? Estoy leyendo… no recuerdo el título exacto… pero lo tengo aquí porque viajo con él: “La condición humana” de Hanna Arendt (…) Es una filósofa alemana del siglo XX, bueno americano-alemana, y también es una de mis autores preferidos. Es increíble. No quiere que se la clasifique como filosofa porque para ella la filosofía es algo más contemplativo y ella busca la acción, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo. Ella, Camus y algunos otros autores han influido mucho en mi.

¿Cada vez hay más empresarios sociales? ¿Son personas que se lanzan en desafíos que no conocen, o en los que no han trabajado previamente? El empresariado no tiene por que ser social para tener un impacto social. Hay un montón de empresas que van a tener un impacto social superior y más importante que el que puedan tener los gobiernos o las ONG. Yo razono en términos de impacto y lo que constato es que el mayor impacto lo logran las empresas privadas con fines lucrativos pero que tienen una misión.
Yo he invertido en 12 o 13 empresas en terrenos muy diversos y en todas ellas, los empresarios que las dirigían no tenían experiencia o muy poca, en el terreno en el que se aventuraban. Cuando encontré a Travis Kalanick, que fundó Uber, él no tenía ninguna experiencia en logística ni en el mundo de los coches, pero tenía una visión del mundo que era la suya, tenía una manera de reflexionar pertinente y con sentido y había identificado un problema: por qué es tan difícil accede a un coche para ir de un punto A a un punto B. El 80 % de los coches están o en un parking la mayor parte del tiempo y sus dueños buscando una plaza para aparcar. Hay un problema de movilidad en todas las ciudades . Así que cuando alguien identifica un problema real, y tiene la abnegación, la resiliencia y el coraje para intentar resolverlo y además ha montado un equipo extremadamente solidario, para mi no hay más preguntas que plantearse.
Es el caso también de “nextProtein” en Túnez. Son dos empresarios: uno pertenecía a la FAO, había vivido en Madagascar y ya había hecho frente a casos de hambruna reales; y el otro era ingeniero químico. Ambos se plantearon la cuestión de ¿Por qué hay aún hambrunas en el mundo? Y encontraron un medio concreto, productivo y duradero para crear proteínas a base de moscas que no tienen ningún impacto sobre el medioambiente. Es decir, incluso si esas personas no habían creado nunca proteínas o gestionado una granja de moscas el hecho de contar con la abnegación, la resilencia y  de haberse visto confrontados de manera real y concreta a ese problema en sus vidas, para mi fue suficiente para participar y ayudarles.

Cree que la economía puede sobrevivir en un mundo que se cierra sobre sí mismo, al menos políticamente. Me refiero a lo que ha ocurrido en Estados Unidos tras las últimas elecciones. ¿Un mundo que preserva a la élite, cueste lo que cueste y en el que el populismo ocupa un lugar cada vez mayor? Creo que la economía debe sobrevivir y va a sobrevivir. No hay otra alternativa, pero al mismo tiempo pienso que va a sufrir mucho. Creo que las tendencias que observamos en Estados Unidos o en el Reino Unido son verdaderamente inquietantes. Las motivaciones no son tan sanas ni tan populares (…) y creo que esto va a tener un impacto sobre todo en las minorías, en la gente que está enferma o tiene menos ventajas o acceso a ellas, y se va a ver muy pronto. Primero y ante todo: las personas que van a perder su cobertura sanitaria si se deroga el Obamacare, pero esté es sólo un ejemplo entre otros mucho. Creo que esto también va a tener un impacto en la capacidad de innovar (…) Lo veo, personalmente en nuestros equipos. En mis empresas los equipos más eficaces son aquellos en los que hay más diversidad y también en términos de “background” de experiencia, de  (…) que vienen de oriente Medio, de Asia, de África, de Estados Unidos. Esta diversidad es uno de los factores más importantes para resolver la ecuación.

Desgraciadamente ese atrincheramiento no va a favorecerlo. Así que tanto en esas regiones específicas como de forma general no creo que esta situación favorezca el desarrollo económico.  Y lo digo pensando a largo plazo, porque hoy por hoy en los mercados no se aprecia, en Estados Unidos, de momento funcionan bien, en el Reino Unido un poco peor. Quizás porque en Estados Unidos hay una respuesta al estímulo fiscal que y hay planificados más empleo y proyectos de infraestructura. Aunque creo que es un señuelo y no durará mucho tiempo. Pienso que los próximos años van a ser bastante duros. Evidentemente tengo una perspectiva europea, una perspectiva de Europa central sobre lo que observo pero creo que habrá un contra golpe oriental. China me parece en estos momentos más mundialista, más abierta, también constatamos el esfuerzo de apertura de varios países en África. (…)  Hay una apertura que se está produciendo en muchos países, una tendencia prometedora. Esperemos que esa cerrazón no sea más que temporal y que la razón prevalezca enseguida.

Usted hace alusión a la economía que todos conocemos, la economía tradicional. A mi me interesa profundizar con usted qué ocurre o va a ocurrir con la economía colaborativa, la de empresas como Blablacar. ¿De qué manera esta forjando nuestro mundo? Bueno yo no las veo tan opuestas.  Las reglas son bastante similares, consiguen el dinero de la misma forma, ambas quieren cotizar en bolsa para dar liquidez a los inversores, así que terminan por seguir las mismas reglas. Aunque las empresas de la economía colaborativa son las que más impacto tienen. Y eso se traduce en términos de capital financiero pero también en capital humano. Hoy por hoy los jóvenes, los jóvenes que tienen talento y competencias, no quieren formar parte de una empresa sólo por las características financieras o carreristas que les proponga, necesitan también afiliarse a una misión en la que creen, sean hombres o mujeres… Así que si nos fijamos en grupos como Blablacar, o Uber, son empresas que están en la economía colaborativa y han encontrado una nueva manera de funcionar. Intentan no tanto seguir las reglas preestablecidas, sino más bien crean nuevas, otras formas de operar que den sentido a la misión que quieren llevar a cabo o al impacto que intentan lograr. Creo que es muy prometedor, porque muchas de las reglas que se seguían, tenían sentido hace 200 o 300 años, en el periodo de la revolución industrial cuando el rol mecánico era necesario, pero ahora no se trata en absoluto de eso. Pienso que hay muchos problemas sistémicos que no tienen razón de ser. El impacto en el medio ambiente, por ejemplo. Tenemos acceso a una tecnología y a fuentes de energía que serían mucho más razonables y duraderas para el futuro de nuestra especie. Así que no hay ninguna razón para que no las adoptemos. Evidentemente, la transición no es fácil, pero creo que no podemos permitirnos esperar más. El problema es que ahora, esas energías, la economía colaborativa y las energías renovables se confrontan en cierto modo a perspectivas políticas, de lobbying, mucho menos orientadas hacia el progreso que a preservar ciertas tradiciones, es el caso en Estados Unidos, pero también en Europa. Esto da lugar a conflictos, a debates, y pienso que no es más que una cuestión de tiempo. En cuanto un servicio como Uber está disponible, no sirve de nada quejar, en cuanto la gente lo utiliza ya no pueden prescindir de él ¿Por que no vamos a poder tener acceso a un coche, si hay gente que nos propone ir de un sitio a otro?

Sí pero también ha habido un movimiento anti Uber muy importante en Francia, en España y en otros países y curiosamente cada uno ha reaccionado de forma diferente. ¿Qué pasa cuando esos dos sistemas o estilos económicos se rozan? Sí, claro, es uno de los principales desafíos ¿qué hacemos de forma general para preparar esta transición? Creo que la evolución va a realizarse, está ocurriendo de hecho, el problema es que la transición no se realiza de forma sana y serena como sería deseable, porque la gente no está preparada. No hay que culpar a los gobiernos todo el rato. La gente espera que los gobiernos preparen el camino. Hay un montón de personas que han invertido cantidades ingentes de dinero en licencias de taxi y que ven de un día para otro como el sistema se pone en cuestión (…) ¿En qué medida se justificaba mantener ese sistema cuando hay una necesidad mayor? Me parece prejudicial cuestionar sistemáticamente a los actores de la innovación que evidentemente deber rendir cuentas sobre sus actividades. Lo hacen y se les estigmatiza a mi juicio con respecto a la innovación que aportan. Lo constatamos en las ciudades en las que se ha introducido Uber en estados Unidos: ha habido una reducción radical de la tasa de alcohol al volante por ejemplo. (…) Hay estadísticas en Tejas donde se prohibió Uber, que demuestran que la tasa de alcoholemia al volante aumento porque las personas no tenían acceso a Uber. Uber puede plantear problemas pero nunca tan problemáticos como el hecho de que haya 3 millones de muertos en accidentes de coche, muchos de los cuales se podrían evitar. Hoy en día se desregularizan las cosas mínimamente, podríamos reducir de forma muy significativa accidentes que no tienen razón de ser.

¿Cuáles son las tres principales cualidades de un emprendedor social? La primera es la autodeterminación. Hoy es verdaderamente importante tener una opinión propia de lo que ocurre en el mundo y no conformarse con lo que nos dicen. Ceo que nunca ha habido una época más propicia y más necesaria que esta para que los jóvenes se lancen en el empresariado e intenten hacer cosas de una manera diferente y cambien el “estatu quo”. ¿Como lograrlo? Yo creo que primero hay que dar confianza a los jóvenes, dejarles que se hagan cargo ellos mismos, descartar las dificultades anexas, animarles a que se organicen ellos mismos e impulsarles para que fallen.

Los emprendedores no consiguen lo que quieren la primera vez, y no pasa nada si se fracasa. En el momento en el que continuamos creyendo en ello y nos lanzamos. (…) Las notas en el instituto o en la facultad que terceras personas te dan, te orientan hacia una carrera o hacia otra. No tiene ningún sentido: ningún examen, ninguna autoridad exterior puede determinar lo que uno vaya a hacer con su vida. Primero, pues, la determinación. Lo Segundo: coraje. En vista de las últimas elecciones y de lo que pasa en el mundo hoy en día va a hacer una serie de situaciones en las que la elección más fácil no será forzosamente la mejor. Y gracias a la autodeterminación y a la coraje yo pienso que hay que tomar la elección más arriesgada para por lo menos intentar que el mundo no vaya a peor, sino que tenga una visión más creativa y abierta. Y la tercera calidad es la abnegación: no hay que cejar en el empeño. A menudo echamos mano de ese recurso a tirar la toalla dándonos una serie de justificaciones, pero mientras el proyecto tenga un sentido y haya una razón para seguir, no hay que parar, hay que seguir adelante.

¿Cuales diría que son países más preparados para estos cambios? Mire, hasta las últimas elecciones le habría dicho Estados Unidos. Las sociedades escandinavas parecen más abiertas a la innovación y a la desregulación. Pero no sé si hay un ejemplo perfecto o ideal. Ahora están pasando cosas muy bonitas, pero también hay frenos que aparecen un poco por todos lados.

Cree que la economía colaborativa puede frenarse si los populistas, pienso en Le Pen, ganan? ¡Evidentemente, evidentemente! ¡Claro que sí! Como le he dicho la única manera en la que esas empresas pueden tener un mercado es gracias a un nivel de confianza, un nivel de colaboración y de diálogo con las autoridades y a un ambiente que sea propicio al reclutamiento de los mejores talentos que por ende vienen de diferentes países, no serán sólo locales porque las competencias y las perspectivas que se necesitan proceden de todos lados. Si Marine Le Pen gana, ¿que pasa con la Unión Europea? ¿Qué ocurrirá con las posibilidades de movimiento y con la inmigración en Francia? ¿Qué pasaría con las personas que son internacionales y residen en Francia ahora? Todo el mundo va a plantearse esas preguntas de hecho. El nivel de confianza disminuirá de forma radical, la permanencia de estas empresas se cuestionara. De ahí a decir que no van a sobrevivir es un paso demasiado largo, pero esas empresas se plantearán dónde situar su cartel general o donde van a extender su presencia. La postura del Frente Nacional no es de recibo. Sus posiciones son inaceptables de cara a las perspectivas o a las vocaciones humanistas de muchas empresas. Yo, por ejemplo, si tengo una compañía en Francia y el Frente Nacional gana, me plantearé esas mismas preguntas pensando en mis empleados. Así que podría ser un freno importante. Pero prefiero ser optimista y confiar en la población, aunque evidentemente tenemos todas las razones de ser escépticos y de tener miedo hoy.

En Francia ha habido sorpresas, pienso en el muro de Trump, Lafarge por ejemplo se ha interesado en participar a su construcción, así que la ética es un tema muy actual en el momento que nos está tocando vivir. Estoy completamente de acuerdo y pienso que la población y los propios empleados querrán que las empresas rindan cuentas sobre estas cosas. Yo no creo que el fin justifique siempre los medios, porque si el fin justifica los medios qué justifica el fin? (…) Si te pierdes por el camino, también pierdes de vista el objetivo. De hecho pienso que estos grupos que toman las decisiones a corto plazo que financieramente parecen pertinentes y juiciosas, terminarán por pagar el precio después. Para mi la tendencia que observamos en el reclutamiento hoy en día es que la gente no acepta cualquier cortapisa para trabajar, y si lo hace es por un tiempo determinado hasta poder, justamente, entrar una empresa que les apetezca más. Por ejemplo si yo tuviera que formar parte de una empresa que trabajase en la construcción del muro, para mi, en fin a menos de verme forzado, sería impensable, ¡impensable! del mismo modo que invertir en esa empresa, sería inconcebible.

Quisiera acabar la entrevista abordando otra faceta suya, la de “game developer”: ¿Cómo compagina esos mundos? (silencio) ¿Me ve usted en dos mundos? (se ríe)

A mi me llama la atención que por un lado apoye la economía colaborativa dando un empujón a los emprendedores sociales y por otro desarrolle videojuegos. Para mi son mundos, simpáticos ambos, pero un poco irreconciliables. ¿Cómo hace usted para compaginarlos? Aunque puede que me equivoque. No no, la pregunta me parece legítima. A mi no me parecen tan alejados. El rol social se subestima muy a menudo, o se ignora completamente. Si tomamos como ejemplo la educación yo creo que la educación aporta muchísimas cosas, puede ser un acelerador social increíble para quienes consiguen seguir un curso y son identificados o incentivados por el sistema tradicional. Pero se da el caso de que un cierto número de personas no obtienen las claves, o no pueden encontrar su potencial o un puesto en ese sistema educativo. Lo cual no quiere decir que no tengan potencial o no tengan la oportunidad de expresarse, simplemente (…) Hay gente que tiene perspectivas más creativas, o de lógica, que son distintas y al sistema de educación tradicional le cuesta identificar, le cuesta encontrar un lugar para esas personas. Y, algunos, entre ellos, concretamente en el sector digital o en el de los videojuegos han podido desarrollar estas aptitudes. Pongamos por caso Steve Jobs, el fundador de “Apple” no tuvo un cursus educativo genial, precisamente le costó encontrar su sitio porque era una especie de “out cast” (excluido, ndrl). No fue a grandes universidades, pero le apasionaba el diseño, y en cuanto echó mano a un PC y se puso a jugar con videojuegos, descubrió su pasión.  Pocas personas recuerdan que la primera experiencia profesional de Steve Jobs fue “Atari”, la primera empresa de videojuegos.

Exactamente Sí, y entonces comenzó a expresarse y eso es lo que le llevó a crear “Apple”, porque con “Atari” aún no había encontrado “su sitio”. Creo que sólo podría sentirse bien en el universo que había creado con Wosniak. Pero el de Jobs no es un caso aislado. Elon Musk por ejemplo que es el creador de “Tesla” y de “espaceX”, “Paypal”, “SolarCity”, no tuvo ningún problema en clase, es más tenía muy buenas notas, era muy brillante, saltaba de clase. Y como le ponían en clases más avanzadas siempre estaba con personas mayores y no estaba cómodo, hasta que justamente tuvo su primer ordenador y se puso a jugar, a plantearse preguntas como “me gustaría crear un juego así” y ese fue su trampolín para lanzarse al “codding”, a programar. A Mark Zukerberg le encantaba “Civilisation”, a Garret Camp el fundador de Uber, también. “Civilisation” es un juego de estrategia. Daniel Ek el fundador de “Spotify” comenzó a programar en cuanto tuvo un PC, le gustaban los videojuegos. Hay varios casos así y Daniel Ek tampoco hizo estudios excepcionales, se formó por si mismo, es un autodidacta. Hay bastantes personas que han creado empresas, sociedades que aportan una perspectiva diferente en el mundo, o que han contribuido a que cambie. Y a veces, para muchos de entre ellos, el juego ha desempeñado un papel esencial, ha aguzado su curiosidad o les ha servido, en mi opinión, como una pista para razonar de forma diferente a otras personas, que siguen un cursus tradicional. Creo que muchos de esos juegos, como es el caso de “Civilisation” de Sid Meier han hecho muchísimo por el empresariado. A mi me parece que lo que hacemos en “Bigpoint” tiene muchísimo sentido. También hay que decir que no todos los videojuegos son iguales, todos no son como “Civilisation” o “Zelda” (…) pero algunos tienen un impacto y actualmente hay 8 mil millones de personas que usan videojuegos. Es la industria del entretenimiento más grande del mundo. Así que yo no veo ningún problema en reconciliar ambas facetas. Aunque, claro cuando ocurre algo como lo de Trump o el Brexit, la gente se cuestiona como pasa su tiempo o cual es su objetivo.

¿Quiere añadir algo? Gracias por su atención y por pensar en mi. Lo único que diría es que hay que tener cuidado en que el escepticismo no se convierta en cinismo, porque el cinismo incapacita. Pienso que en nuestros países europeos hay muchas cosas por las que la gente termina por no creerse nada o por cuestionárselo todo y a veces eso se transforma en una especie de permiso para no hacer nada. Y desgraciadamente ese riesgo es demasiado importante, porque hay muchas cosas que hacer y otras, maravillosas, que están ocurriendo. No ha habido jamás tantas oportunidades no sólo para triunfar sino para tener impacto y sería una pena no darse la oportunidad, porque hay cantidad de cosas disponibles gratuitamente en línea, en internet, para acceder a una educación gratuita por ejemplo… y la gente no aprovecha estas oportunidades. Necesitamos a gente que se atreva y de el paso.

Gracias y hasta otra Con mucho gusto, Aurora.

 

 

 

 

 

 

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